Protocolos, mediciones o incluso interpretación de resultados, descubra la prueba de termoluminiscencia realizada por los laboratorios CIRAM.
La prueba de termoluminiscencia en laboratorio
Si la datación de los materiales constituye el medio más eficaz para obtener un marcador cronológico para autentificar un objeto de arte, es importante diferenciar entre el evento que se data y el evento que se busca datar. Así, datar un material no es lo mismo que datar su uso por el Hombre.
Nuestros científicos utilizan la datación por carbono 14 para materiales orgánicos, pero también empleamos otros métodos de datación para materiales inorgánicos. Para objetos calentados, CIRAM utiliza la termoluminiscencia, que funciona en cerámicas, porcelana y todas las terracotas en general, con un alcance cronológico de aproximadamente 300.000 años.
Atención, los materiales como la piedra, el metal, el vidrio o los pigmentos no son datables. Los laboratorios CIRAM utilizarán alternativas analíticas (microscopio electrónico, análisis químico...) para autentificarlos.
El fenómeno de la luminiscencia
En 1664, Boyle informó del fenómeno de luminiscencia estimulado por un aporte de calor o termoluminiscencia (TL). Pero sus propiedades físicas solo se estudiaron en la década de 1930 gracias al desarrollo de los tubos fotomultiplicadores. En la década de 1950, las potencialidades de la termoluminiscencia se exploraron en el marco de la datación de materiales arqueológicos, particularmente para la cerámica. Pero la aplicación de la TL a la datación solo se materializó hacia mediados de los años 60 en Inglaterra. Hubo que esperar a 1967 para ver los primeros trabajos de datación por TL en Francia.
El principio de la termoluminiscencia
La TL se basa en el estudio de la radiactividad natural y la capacidad de los cristales contenidos en una terracota para acumular los efectos de esta irradiación. Esta energía (también llamada dosis de irradiación) es proporcional al tiempo durante el cual los cristales están sometidos a esta irradiación. En otras palabras, la TL corresponde a la emisión de luz (fenómeno de luminiscencia) provocada por un aporte de energía en forma térmica (termo). Cabe señalar que la intensidad de esta luminiscencia es proporcional a la energía absorbida por el cristal, por lo tanto, proporcional al tiempo.
Las pruebas de TL permiten determinar la dosis de irradiación natural (QNat) recibida desde un instante cero (es decir, el último calentamiento del material). Para realizar una datación TL real, es necesario medir dos valores:
- QNat: dosis de irradiación real;
- Dosis anual de irradiación.
El estudio por TL de objetos fuera de contexto de enterramiento no permite una datación real. Sin embargo, la medición de QNat evaluará la antigüedad y aportará información objetiva sobre la autenticidad o no del objeto estudiado. Para ello, se considerará una dosis de irradiación anual entre 3 y 6 mGy/año, que corresponde a la gran mayoría de los casos encontrados. Esta falta de medición de la dosis anual implica que la precisión relativa de las pruebas de antigüedad por termoluminiscencia es del orden del 20 al 30 % de la edad estimada.
Distinción entre falso y objeto auténtico
Gracias al examen de las curvas de termoluminiscencia, es posible distinguir entre falsificaciones modernas y objetos auténticos.
A diferencia del carbono 14, es imposible detectar un hiato importante entre el evento datado y el evento que se intenta datar. Dado que la cocción de la terracota es el último acto antropogénico registrado por el material. La pertinencia del resultado en relación con la problemática planteada no deja lugar a dudas.
La prueba de termoluminiscencia
La prueba de TL es relativamente sencilla de realizar; sin embargo, la diversidad de materiales hace que la adaptación de los protocolos de medición y la interpretación de los resultados sean complejas. Por ejemplo, las porcelanas son problemáticas en TL porque su método de fabricación implica una cocción a alta temperatura que provoca la desvitrificación total o parcial del material. Por consiguiente, las propiedades físicas que condicionan el funcionamiento de la TL se ven alteradas, o incluso destruidas. En este caso, los resultados de la TL clásica serán inútiles y utilizaremos entonces la "predosis", una técnica alternativa.
La evolución de los métodos de los falsificadores, en relación con su creciente comprensión de las técnicas analíticas que utilizamos, hace cada vez más necesario el uso de la TL para detectar falsificaciones.
Veremos en un próximo artículo que se deben asociar las pruebas de termoluminiscencia a otras técnicas de investigación para detectar lo que se denomina los "nuevos falsos", mejor logrados.
La búsqueda de autenticidad para los objetos de terracota
Los datos fácticos derivados del análisis fisicoquímico, la correlación con el conocimiento acumulado sobre la evolución de las formas y las técnicas permiten alimentar la búsqueda de autenticidad.
Para emitir un diagnóstico preciso, nuestros científicos siempre proponen una conjunción de un haz de indicios, siendo conscientes de las limitaciones de cada uno de los enfoques. Si bien la certeza es el objetivo absoluto de la autenticación, rara vez es alcanzable. Sin embargo, la detección de una falsificación siempre será más evidente que la certeza de un objeto auténtico. Pero gracias a nuestra experiencia y saber hacer, el resultado seguirá siendo siempre fiable, objetivo y pertinente.

