Vista transversal de un objeto artístico con forma de cabeza

Tomografía computarizada y radiografía X para el mercado del arte

La prueba de termoluminiscencia (prueba TL), junto con la datación por carbono 14, es la técnica más utilizada para autenticar objetos de arte mediante métodos científicos. Los laboratorios CIRAM combinan la termoluminiscencia (prueba TL) con la imagen de rayos X mediante escáner para detectar falsificaciones de obras de arte auténticas. Un repaso a los métodos utilizados por los laboratorios CIRAM.

Métodos complementarios para autenticar obras de terracota

La evolución de las técnicas de los falsificadores, en relación con su creciente comprensión de las técnicas analíticas de autenticación, hace que la termoluminiscencia o el carbono 14 sean cada vez más necesarios, pero insuficientes. Estos métodos de datación constituyen una primera evaluación cronológica de la antigüedad del material. Pero cada vez es más frecuente que los falsificadores utilicen materiales antiguos, que luego reforman para fabricar falsificaciones.

Afortunadamente, CIRAM refina la autenticación de sus obras de arte añadiendo análisis complementarios como la imagenología de rayos X con escáner.

Ejemplo de nuevas estafas y métodos para detectarlas

Las pruebas de termoluminiscencia realizadas en varias muestras de esta cabeza parecían indicar una cocción del material hace unos 1000 años. Sin embargo, si bien los resultados obtenidos en las diferentes muestras coincidían, sus características eran lo suficientemente heterogéneas como para generar sospechas. Gracias a la visión tridimensional generada por la tomografía computarizada, se observa que esta cabeza está constituida por un aglomerado de fragmentos de terracota antigua, retocados y ensamblados con arcilla moderna. El rostro ha sido remodelado sobre los fragmentos. Este objeto entra en la categoría de "falsificaciones inteligentes". Se trata de utilizar materiales antiguos para engañar a las pruebas de termoluminiscencia. En este caso, solo el acoplamiento de diferentes métodos permite detectar las falsificaciones de nueva generación.

Los falsificadores, que leen más publicaciones científicas de lo que se podría imaginar, han sofisticado lamentablemente sus métodos. Conscientes de que el estudio de la corrosión se estaba convirtiendo en un factor preponderante en el análisis de una obra, algunos se han dedicado a crear falsificaciones mezclando trozos antiguos y partes modernas.

Conscientes de esta nueva tendencia, los laboratorios CIRAM combinan métodos para refinar los análisis y así detectar las nuevas falsificaciones inteligentes.

En la radiografía de rayos X que se muestra a continuación, se observa la parte antigua en la parte inferior y la parte moderna compuesta por pequeñas placas metálicas unidas con pegamento o resina.

Objeto de arte examinado mediante imágenes de rayos X

Para identificar estos montajes, es necesario radiografiar los objetos, a fin de poder precisar si solo han sido restaurados o si resultan de un ensamblaje moderno. Una vez más, se observa que la complementariedad de los métodos sigue siendo la mejor de las estrategias analíticas discriminatorias.

Análisis complementarios para detectar obras de nuevas falsificaciones

Gracias a los datos fácticos derivados del análisis fisicoquímico, a la correlación con el conocimiento acumulado sobre la evolución de las formas y a las técnicas que permiten alimentar la búsqueda de autenticidad, es posible autentificar una obra de terracota.

Para emitir un diagnóstico preciso, nuestros científicos siempre proponen una conjunción de un haz de indicios, siendo conscientes de las limitaciones de cada uno de los enfoques. Si bien la certeza es el objetivo absoluto de la autenticación, rara vez es alcanzable. Sin embargo, la detección de una falsificación siempre será más evidente que la certeza de un objeto auténtico. Pero gracias a nuestra experiencia y saber hacer, el resultado seguirá siendo siempre fiable, objetivo y pertinente.

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